_en contexto

Gabriel Berber


Podríamos señalar que a lo largo de la historia la pregunta por la escritura ha sido una constante reformulación, a veces por su esencia, a veces por sus medios y otras más por su simple configuración. Dicha pregunta más que conceder respuestas concretas ha sido un constante territorio dinámico de reflexión que evidencia el flujo de los agentes que hacen de la escritura una ejecución intelectual a la vez que estética.

Nuestra pregunta es por la escritura y su relación con los medios tecnológicos, asimismo nuestra pregunta deviene de entender la imagen técnica como una escritura que reclama un decir fuera de ella, es así que pensamos en una escritura que deviene de la imagen, una escritura que se planta en la inscripción textual que aborda un territorio dinámico el cual queremos explorar. Más allá de las definiciones, las cuales solo sugieren una concreción imperiosa, nos interesa el campo fértil de una confrontación entre la imagen y el pensamiento reflexivo. Sin embargo aseguramos que la imagen en sí misma es pensamiento, al igual que el pensamiento fluye en imágenes, de ahí nuestra idea de concebir un pensamiento cinético o fílmico.

Nuestra labor es ante el registro escritural de dicha traslación y recorrido por ese territorio en donde se piensa cinéticamente. En ese tránsito atestiguamos la pregunta, siempre presente, por la escritura, una pregunta que se responde con otra pregunta, un preguntar por la huella del tránsito mismo, de nuestra inscripción a veces azarosa, a veces consiente, pero muchas más torpe e inocente. Insertados en una maquinaria biotecnológica nuestra ínter y transconexión nos sujeta indudablemente a una estructura cibernética y sígnica compleja en donde prevalece una práctica de la especulación que transgrede las relaciones sociales a través de conceder valores de intercambio arbitrariamente, es así que toda acción de representación lleva consigo el síntoma de dicha condición. ¿Cómo hacer frente a dicha interconexión cognitiva, donde toda subjetividad es sometida a dicho flujo? Nuestro devenir cuerpo-maquina nos apuntala como un exceso o como un artificio frente al paisaje, de ahí su indudable manipulación. Los sistemas relacionales de control e información se presentan psicomortrices, la memoria se presenta cada vez más en forma de trauma y su síntoma reside en la voluntad, aun no entendida, de supervivencia.

Pensar un libro sin imágenes es dar paso a pensar la escritura como una imagen, es decir a la escritura como medio por el cual la imagen, ya sea perdida, olvidada o desconocida, se instaura y presenta momentáneamente, acontece en un escenario textual la imagen que se revela a la vez que se disipa, una suerte de ilusión que vive y se encarna en la letra, en la inscripción, en el grámma.