Descripción montaje
Enrique Rodríguez
“Relación Caso Jiménez Folio 24-f®844-c4.
Imagen movida, cámara en mano, registro con filtro de intromisión médica al Paciente OFS- remitido a convalecencia en lugar de residencia. Respuesta del sujeto en fondo ámbar, tenue tono verde de los estantes en la cocina. Muebles de época a varios centímetros más abajo. Sólo la yema de los dedos los alcanzaría si los médicos y el detective que entran quisieran tocarlos. El hombre, calvo, luego de infructuosa defensa propia se recuesta despacio. Adminículo para registro de ondas cerebrales cuidadosamente retirado por la mujer-médico de pie ahora junto a la cama “recuéstese despacio, eso, así”. La escena se desarrolla y cumple con los requisitos de Inicio-Medio-Final, al gusto de los maestros que se aplauden frente al espejo. Para ello utilizan las nalgas de otros compañeros en la misma línea de acción.
El Paciente “no salía mucho. Y cuando lo hacía… sufría ataques de pánico”. Se lleva la mano al rostro, usa un pañuelo para ponerlo en su boca, estornuda fin de la entrevista. “Solución salina para Cameron para salvarle la vida”. Incluso el aparato de gas propano sirve para contar una historia en el clásico formato Inicio-Medio-Final: “Hay un minúsculo asesino en mi cuarto que quiere matarme”. Int.-Casa del Médico-Noche: (…) se sienta en el sofá verde frente a la mesa, agarra un frasco de píldoras que hay en la dicha mesa, y toma del frasco de píldoras rosa dos píldoras rosa. “Se desmayó, doctor. No fue un sueño”.
Descripción montaje II
Un grupo de damas muy elegantes entra a un salón decorado con gobelinos, lámparas de araña, candelabros dorados y columnas griegas. Sobre algunas de estas hay bustos de mármol o jarrones pintados con escenas pastoriles, religiosas y temas de la mitología clásica. Los muebles son al estilo Luis XV.
Las damas entran sobresaltadas, y saludan con grandes ceremonias a los hombres y mujeres que están en el salón. Segundos más tarde, todos salen del salón. El escenario queda vacío, pero sobre él aparece la imagen temblorosa de un fresco: un hombre y una mujer yacen semidesnudos sobre un tapete oriental mientras dos criados los alimentan con los manjares que extraen de una fuente borrosa. De pronto, las imágenes del salón y del fresco se congelan, y aparece un anciano anguloso y cejijunto que señala al frente con el dedo índice. A la altura de su rostro, sobre una nube de interferencia, una chica corre por un puerto lodoso hasta caer de bruces. Sobre todas estas imágenes, que se repiten superpuestas, aparece un clip de cadáveres mutilados en diferentes escenarios bucólicos. Por último, a la altura del sombrero del vejete huesudo, una muchacha, sentada sobre la gruesa rama de un árbol, ríe alocada mirando hacia abajo mientras recoge sus pollerines.
Descripción montaje III
Sobre varios atriles de madera con el escudo nacional lentes oscuros y sombreros blancos. Gotea el agua lluvia sobre ellos. Fragmentos de herraduras y cascos al óleo sobre lienzo pisotean Atahualpas y zorros ebrios que de traje y corbata esgrimen mandíbulas y narices. Los llama (con gesto paternal, aunque prepotente), hacia el extremo izquierdo del cuadro, un nuevo ilustrado de Indias envuelto en banderas rojas. Se desangran mujeres con clavos y flores en nombre de la escena. Una de ellas, litografiada en papel pergamino, eleva el mentón de manos atada. La intelectual, llena de oro y estrellas amarillas, le roba una consigna que se ve borrosa bajo la silla de los condenados. Tanques artillados posan para las cámaras llenos de flores y canastos. Algunos de a pie, con el cañón del fusil hacia abajo, se llevan a la boca gruesos granos de maíz tostado. Sonríen. Soldados, Atahualpas y zorros intercambian uniformes, mantas sagradas y trajes de calle. Digno, eleva por encima de todos aquellos su cuello brillante un chulo real.